15 de junio de 2009

Ayer comenzó la Copa de Confederaciones y ya ha habido algunas noticias dignas de ser comentadas:

  • Matthew Booth, el único jugador blanco de la selección sudafricana, es abucheado en su casa cada vez que toca el balón. Al parecer le reprochan, además de ser blanco, que haya sido el cabecilla en la protesta de los jugadores contra su federación por el asunto de las primas en este campeonato.

    Ver rectificación en el comentario 3.

  • La selección española le da un baño a los neozalandeses de 5 a 0. Empezamos bien, me encanta cómo juega este equipo. Por cierto: ¡qué cara más alegre tiene Del Bosque!

  • Brasil suda para ganar en el último minuto y de penalti (justo) a Egipto (4-3). A ver si va a ser Egipto el semifinalista y no Italia. Bueno, no; ya habrá un árbitro que lo arregle.

3 comentarios:

  1. ¿Cree el ladrón que todos son de su misma condición? Muchos medios occidentales que conocen muy poco el reconocimiento de Booth como ídolo nacional, pueden seguir propagando un rumor erróneo como ese. "Buz, Buz, Buz", dicen los sudafricanos con su pronunciación. ¿Porqué es uno de los más nombrados con diferencia. Es un ejemplo de integración, un anglosajón casado con una negra que juega en un deporte tradicionalmene blanco, con humildad y mucha entrega. La gente lo reconoce por eso. Desde las inferiores de Sudáfrica ya era querido. Estaría bien informarse más en vez de salir a opinar "mira como discriminan también los negritos". Me cansa tanta ignorancia ya.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo17/6/09 5:37

    No existio ningun racismo le Gritan BOOOOOOTTTHHH( su apellido) xq es un futbolista muy admirado en sudafrica
    cierto gonzao, sujetos como este no pierden el tiempo para hablar babosadas... el internet no muerde,no lo uses solo para el facebook tambien usalo para investigar.. quieres??

    ResponderEliminar
  3. En efecto el asunto merece una rectificación por mi parte, y parece ser que por parte de la prensa de medio mundo: a Booth no lo abuchean, lo jalean.

    Bien es cierto que desde el punto de vista de un espectador español, el griterío que se oía cuando el hombre tocaba el balón se parecía más a lo primero que a lo segundo.

    EL hecho llamó mi atención y puesto a leer lo que encontré fueron impresiones parecidas a las mías, que ahora han sido desmentidas por el mismo jugador.

    ResponderEliminar