28 de marzo de 2013

Así de bucólico es el entorno del Monasterio de Samos. La ventana de mi celda, que se vislumbra al lado de un árbol, está encima del río, que en esa zona pasa al lado mismo de la pared del monasterio.

Por cierto, las celdas no tienen número sino nombres de santos, y el P. Hospedero ha tenido el detalle de reservarme la San Miguel Arcángel.

2 comentarios:

  1. Anónimo29/3/13 0:17

    Qué impresionante monasterio!. Me gustaba mucho el jardín de plantas aromáticas y medicinales... no sé si en la actualidad existe aún. Yo estuve hace unos cuatro años. Disfruta de la paz y tranquilidad que hay en todo el valle. Un abrazo y enhorabuena por esa reclusión buscada. María A., la de Fernando SSM

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  2. La verdad es que sí, María. La paz y tranquilidad del valle es magnífica y la experiencia de la vida en contacto con los monjes es difícil de explicar pero muy provechosa.

    Contaré lo que se pueda. Un abrazo y disfrutad de las vacaciones también vosotros.

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