9 de febrero de 2008


40 pinos.

Plantar un arbol es un ejercicio de fe en el futuro.

Uno cava el hueco, pone con cuidado el plantón, rellena de tierra, compacta el relleno, vuelve a rellenar, compactar, finalmente limpia el terreno alrededor para que las hierbas circundantes no lo ahoguen y añade tierra suelta para que absorba la humedad del rocío y así aporte agua al brote débil y pequeño.

Después el aire, el agua, la tierra y el sol harán su labor. El sol.

Y el fruto no empezará a aparecer hasta pasados bastantes años. Los pinos de cuatro años apenas tienen metro y medio de altura.

La educación es algo parecido, por eso los políticos no se preocupan nada por ella, porque los frutos no salen en una legislatura. Necesitamos políticos que sean capaces de pensar más allá de cuatro años vista para diseñar una educación con futuro, que no dependa de los vaivenes politicos.

Estoy pidiendo un pacto de estado, pero eso es pedir mucho a los políticos profesionales que nos gobiernan o quieren gobernarnos.

Por eso apoyo a UPyD.

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